En Adolfo Alsina, la ordenanza impositiva de 2026 incluye dos tributos vinculados a «encuentros de naipes» y fija un cargo de $40.500 para torneos de truco, canasta y actividades similares. La tasa volvió a poner bajo la lupa la cantidad de gravámenes municipales que recaen sobre actividades cotidianas.
La noticia volvió a poner el foco sobre la voracidad fiscal de los municipios bonaerenses, después de que se viralizara un apartado de la Ordenanza Impositiva 2026 de Adolfo Alsina que establece dos tributos diferentes para torneos de truco, canasta y juegos similares.
Dos tasas para jugar al truco
El Artículo 16 fija un pago de $40.500 por torneo bajo el concepto de Derechos a los Espectáculos Públicos. A su vez, el Artículo 26 establece otros $31.200 por campeonatos de truco, canasta o similares dentro de la Tasa por Servicios Varios.
En caso de que ambas fueran aplicables, el costo alcanzaría los $71.700 por torneo, aunque la propia ordenanza no aclara si los tributos son acumulativos o si corresponde aplicar uno u otro según el tipo de evento.
El municipio admite que no las cobra
La polémica tiene un dato todavía más llamativo: el secretario de Hacienda de Adolfo Alsina, Renzo Redel, reconoció que en la práctica ninguna de las dos tasas se cobra. El funcionario explicó que probablemente se trate de conceptos heredados de gestiones anteriores que permanecieron dentro de la ordenanza.
Incluso señaló que el municipio analiza eliminar esos ítems y aseguró que la gestión local busca fomentar este tipo de encuentros, especialmente por su impacto social y recreativo en los adultos mayores.
El caso vuelve a exponer la presión tributaria municipal
Más allá de que actualmente no se apliquen, la existencia de estos tributos dentro de la normativa vuelve a mostrar hasta qué punto los municipios pueden multiplicar tasas sobre actividades cotidianas. En este caso, hasta un torneo de cartas quedó alcanzado por conceptos tributarios específicos.
El distrito, además, ya había quedado bajo la lupa este año por el aumento de la tasa vial rural, que pasó de $3.129,85 a $6.295,97 por hectárea, un incremento del 101% que generó rechazo entre productores y entidades agropecuarias.
Más impuestos, más trabas para producir y organizar
El caso del truco puede parecer anecdótico, pero forma parte de una discusión más amplia sobre la cantidad de tasas y derechos que pesan sobre vecinos, comerciantes, productores e instituciones. Reducir la presión fiscal y simplificar estos esquemas permitiría que clubes, organizaciones y pequeños emprendedores puedan desarrollar actividades sin enfrentar una maraña de tributos municipales.






Deja un comentario