El retroceso en el empleo registrado señala una fisura importante en la estrategia de estabilización económica. Mientras que algunos indicadores mejoran, el mercado laboral permanece en territorio negativo, sugiriendo que el programa requiere una nueva ola de transformaciones estructurales.
Analistas coinciden en que tres áreas demandan intervención prioritaria para revertir esta tendencia. Cada una de ellas apunta a resolver diferentes aspectos del funcionamiento económico.
Una reforma previsional constituye el primer eje. Su implementación permitiría ajustar los gastos en pensiones y jubilaciones, generando espacio fiscal para políticas orientadas a impulsar la producción y, con ella, el empleo formal. Este cambio es considerado fundamental por especialistas.
La reducción de impuestos figura como segunda medida clave. Disminuir la carga tributaria sobre empresas y trabajadores mejoraría los márgenes de ganancia y disponibilidad de ingresos, incentivando decisiones de inversión que requieren contratación de personal.
En tercer lugar, se enfatiza la necesidad de facilitar el acceso al crédito. Un sistema de financiamiento más accesible permitiría que emprendimientos de diversos tamaños ejecuten proyectos de expansión que generen demanda de trabajo.
El cuadro general es que la economía necesita pasar de la mera estabilización a la reactivación productiva. Un país donde los precios se controlan pero el empleo cae enfrenta riesgos que trascienden lo económico.
Sin estas reformas, el empleo seguirá cayendo. La brecha entre estabilidad macroeconómica y recuperación laboral permanecerá abierta, amenazando la viabilidad de largo plazo del programa. Solo con cambios estructurales profundos, combinados con políticas que estimulen la inversión y el crédito, es posible revertir el deterioro que hoy caracteriza al mercado de trabajo formal argentino.
Imagen: Jakub Zerdzicki / Pexels – Con informacion de Ámbito






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