El Programa Sonqo enfrenta un desafío de financiamiento que pone en jaque su capacidad de mantener operativos sus viajes anuales hacia zonas de alta montaña. Hace casi seis años que esta iniciativa realiza controles cardiovasculares gratuitos en comunidades aisladas, pero ahora requiere cinco millones de pesos para continuar con esta labor.
Desde 2018, Sonqo ha desarrollado una tarea de relevamiento de salud en poblaciones remotas, llevando cardiólogos a territorios donde acceder a atención médica especializada resulta prácticamente imposible. Los habitantes de la alta montaña dependen de estos desplazamientos anuales para recibir diagnósticos profesionales de su estado cardiovascular sin costo alguno.
La logística del programa presenta dificultades operativas considerables. Trasladar profesionales de la salud y equipamiento médico especializado hacia regiones de difícil acceso genera gastos logísticos elevados. Las condiciones geográficas de la montaña determinan que estos costos sean inevitables para cumplir la misión de Sonqo.
La labor preventiva resulta fundamental en estas comunidades. Sin acceso a cardiólogos, miles de personas permanecerían sin diagnóstico de enfermedades cardiovasculares que podrían detectarse y tratarse oportunamente. Sonqo permite identificar factores de riesgo en poblaciones donde otras opciones de atención médica son prácticamente inexistentes.
El programa constituye un ejemplo de compromiso con la equidad sanitaria, extendiendo servicios médicos hacia sectores históricamente marginados. Prioriza territorios relegados en términos de acceso a especialistas, trabajando para reducir desigualdades en salud pública.
La crisis presupuestaria actual amenaza interrumpir estos viajes. Sin financiamiento, comunidades montañosas volverían a quedar sin cobertura cardiológica profesional. La búsqueda de recursos resulta urgente para garantizar la continuidad de Sonqo y mantener viva esta iniciativa sanitaria en regiones vulnerables.
Imagen: akın akdağ / Pexels – Con informacion de La Nación





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