Frente a una crisis fiscal que amenaza la sostenibilidad de las finanzas públicas, Colombia se presenta este domingo ante una encrucijada política que sintetiza dos concepciones radicalmente distintas sobre cómo debe funcionar su economía.

El balotaje presidencial enfrenta al senador Iván Cepeda, representante de la izquierda, contra el abogado Abelardo de la Espriella, cuya posición de ultraderecha propone un giro dramático en la orientación del Estado y sus políticas económicas. La contienda expresa una polarización profunda en la sociedad colombiana.

Mantener la centroizquierda en el poder significa optar por un modelo que prioriza la inversión estatal en políticas sociales y que apuesta a la transición hacia fuentes energéticas limpias como estrategia de desarrollo sustentable. Esta visión confía en la intervención estatal como instrumento para resolver desigualdades y promover desarrollo.

La ultraderecha, por su parte, propone un modelo basado en la desregulación económica, la liberalización de mercados y el extractivismo como eje de crecimiento. Desde esta perspectiva, el Estado debe retirarse de áreas económicas y permitir que los mercados y los actores privados dirijan la economía.

Ambas propuestas pretenden responder a la crisis fiscal, pero con lógicas completamente opuestas. La elección de este domingo será decisiva no solo para definir quién gobierna Colombia, sino para establecer qué modelo económico regirá al país durante los próximos años y qué rol asumirá el Estado en la vida económica y social de los ciudadanos.

Imagen: Cosmin / Pexels – Con informacion de Clarín

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