Un cambio silencioso pero significativo está ocurriendo en los hogares argentinos. El cuarzo engineered gana espacio en las cocinas, restando presencia al mármol que fue durante décadas símbolo de refinamiento. Esta migración de preferencias entre consumidores obedece a un realineamiento entre estética, funcionalidad y economía.
Comenzar por lo práctico: el cuarzo es incansable. No teme bebidas ácidas, resiste manchas permanentes, no teme golpes, no se raya fácilmente, no requiere sellado, no exige productos especiales de limpieza. El mármol es lo opuesto: cada amenaza que la cocina presenta requiere precaución. Aquel ácido del tomate puede dejar marca. Aquel golpe de la sartén puede dejar huella. Aquel vino derramado puede teñir. El mantenimiento es interminable.
Pero el cuarzo no es ya aquel producto monótono de hace una década. Hoy ofrece paletas visuales notables. Líneas que reproducen el veteado de mármol Carrara con precisión desconcertante. Otras que simulan granito bronceado o pizarra oscura. Y además, propuestas completamente contemporáneas: colores saturados, brillos metalizados, texturas que generan movimiento visual. Esta amplitud de opciones lo coloca en igualdad estética con piedra natural.
El cálculo económico favorece contundentemente al cuarzo. Investiguemos el costo total de propiedad: precio inicial de mármol premium, más sellante de instalación, más tratamientos periódicos de reseellado, más productos especiales para limpieza, más eventuales reparaciones. Comparémoslo con cuarzo: precio inicial menor, cero sellantes, agua y jabón bastan. El ahorro acumulado a lo largo de años es sustancial.
El mármol retiene admiradores. Clientes que valorizan su carácter natural, que celebran la unicidad de cada veta, que ven en la piedra una conexión con tradición. Para ellos, el ritual de cuidados es parte del valor, no una carga. Este segmento existirá siempre, pero es minoría.
Los datos del mercado profesional son elocuentes. Arquitectos especifican mayormente cuarzo. Desarrolladoras inmobiliarias lo incluyen como estándar. Comercios de materiales amplían catálogos de cuarzo mientras vacían estantes de mármol. Los consumidores votaron con su dinero, y el cuarzo ganó.
Imagen: Edward Jenner / Pexels – Con informacion de La Nación






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