El encuentro reunió a diplomáticos y especialistas para analizar cómo la manipulación informativa impacta en las democracias y se potencia con nuevas tecnologías.

En la Casa de la Cultura de Buenos Aires se llevó a cabo la Tercera Conferencia Internacional sobre Manipulación Informativa e Injerencia Extranjera (FIMI), un espacio que convocó a representantes diplomáticos, investigadores y periodistas. La actividad fue organizada por embajadas europeas y países aliados, junto con la Delegación de la Unión Europea en Argentina.

A lo largo de la jornada, los expositores coincidieron en que la desinformación se ha vuelto más frecuente y compleja, en gran parte por la masificación de las redes sociales. Advirtieron que estas prácticas pueden erosionar la confianza pública, generar divisiones sociales y afectar el funcionamiento de las instituciones democráticas.

Uno de los ejes del debate fue la relación entre la injerencia extranjera y la manipulación interna de la información. Según los especialistas, ambos fenómenos tienden a entrelazarse, ya que contenidos producidos a nivel local pueden ser amplificados por actores externos, aumentando su alcance y sus efectos.

También se remarcó el rol creciente de la inteligencia artificial en la generación de contenidos falsos cada vez más difíciles de distinguir de los reales. Frente a este escenario, los participantes plantearon la necesidad de fortalecer la cooperación internacional, promover el acceso a información verificada y respaldar el trabajo de periodistas y organizaciones de fact-checking.

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