Los peritos forenses detectaron rastros genéticos que no coinciden con el principal sospechoso, lo que obligaría a la justicia de Estados Unidos a revisar toda la línea de tiempo del hecho.
El caso policial que paralizó a la industria cinematográfica ha tomado un rumbo completamente inesperado tras los últimos peritajes realizados en la escena del hecho. Se informó que descubren nueva evidencia en el crimen de Rob Reiner y Michele Singer, lo que ha generado una gran expectativa sobre el destino procesal de los detenidos. Según fuentes cercanas a la fiscalía de Los Ángeles, el giro que daría el caso se basa en la aparición de un perfil de ADN que pertenece a una tercera persona que estuvo presente en la residencia durante la noche de la tragedia. Estos datos técnicos contradicen la teoría inicial de los investigadores, que apuntaba a un agresor solitario motivado por un robo fallido. Las autoridades ahora rastrean el círculo íntimo del director y su esposa para intentar identificar al dueño de estos restos genéticos encontrados bajo una alfombra. La noticia ha provocado que la defensa del hijo del cineasta solicite una revisión inmediata de su detención preventiva. Hollywood sigue con estupor cada detalle de este misterio, que parece sacado de una de las películas de suspenso del propio Reiner. Se espera que en los próximos días se realicen nuevos interrogatorios a testigos que anteriormente no habían sido considerados relevantes para la causa.





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